En la primera jornada se ha disfrutado con ‘WC’ en la Plaza de la Constitución y ‘Aires, hojas de viento’ en el Teatro Apolo
El Festival de Teatro Infantil de Almería comenzó ayer, viernes, con una primera jornada cargada de imaginación, sensibilidad y, sobre todo, muchas sonrisas. Desde primera hora de la mañana, los más pequeños se han convertido en los grandes protagonistas de una ciudad que ha vuelto a demostrar su apuesta por la cultura en familia, llenando espacios emblemáticos y teatros de ilusión, curiosidad y aplausos sinceros. El certamen está organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, dentro de la programación de Navidad.
La jornada arrancó al mediodía en la Plaza de la Constitución, que se transformó en un gran escenario al aire libre para acoger la representación de la obra ‘WC’. Numerosos niños y niñas, acompañados de sus familias, disfrutaron de un espectáculo dinámico y cercano, en el que el humor físico, las situaciones sorprendentes y el juego escénico conectaron desde el primer momento con el público infantil. Las carcajadas, los comentarios espontáneos y la atención constante de los pequeños espectadores evidenciaron el éxito de una propuesta que convirtió la plaza en un punto de encuentro para compartir risas y emociones.
Por la tarde, el Festival se trasladó al Teatro Apolo, donde tuvo lugar la primera de las funciones programadas en sala: ‘Aires, hojas de viento’, de la compañía Piero Partigianoni. Un espectáculo poético y delicado que ofreció una experiencia más introspectiva, demostrando que el teatro infantil también puede emocionar, invitar a la reflexión y tocar el corazón de grandes y pequeños.
Sobre el escenario se contó la historia de Splinky, un hombrecito atrapado por el demonio de la soledad, que mitiga su tristeza aferrándose a los recuerdos de su pasado, guardados en un enorme baúl. Vive instalado en el autoengaño, convencido de que su antiguo amor sigue existiendo, y se enamora cada día más de un cúmulo de objetos sin vida. Junto a él apareció Sirio, su Ángel de la Guarda, especializado en la escucha, que poco a poco le ayuda a conectar con el presente. A través del clown, el silencio y la emoción, Splinky inició un profundo proceso de toma de conciencia que le permitió despedirse de su pasado, transformarse y abrirse a una nueva vida.
Para algunos niños, ésta ha sido su primera experiencia con el teatro, y muchos de ellos conectaron con el viaje emocional del personaje, demostrando una sensibilidad especial ante los mensajes de la obra: la importancia de vivir el presente, expresar los sentimientos y dejar atrás aquello que nos impide avanzar.
Las obras de la Plaza de la Constitución (12.00 horas, entrada libre) continuarán, hoy, sábado, con, ‘La mata de albahaca’, y, mañana, domingo, con ‘Ad libitum’.
En cuanto al Teatro Apolo (17.30 horas, entradas en taquilla con un precio de cinco euros), hoy sábado 3 será el turno para ‘Debajo del tejado’ de Pata Teatro y el domingo, 4 de enero, cerrará ‘El bosque de Coco’ de La Buena Compañía.
Debajo del tejado’ aborda la vida de un bloque de viviendas, donde las personas que moran son los protagonistas. Una anciana que teje una bufanda, una vecina que repara estrellas desde la azotea, un viajante que, como una estrella fugaz, deja un retazo de su pasado... Observarán la magia de todas las pequeñas cosas que les ocurren y viendo como cada uno, sin saberlo, tiene suficiente energía como para alumbrar la noche de su ciudad. Todos tienen su propia historia, sin ser conscientes de que les une un hilo común: el mismo tejado. Una apasionante comedia que nace para recordar que lo cotidiano, lo que sucede día a día, puede ser realmente extraordinario.
Por último, ‘El bosque de Coco’ es un espectáculo multidisciplinar de teatro visual para toda la familia que aúna danza, teatro de máscaras y títeres con el que se aborda el funcionamiento del cerebro tomando como punto de partida la neurociencia. Contará la historia de una niña llamada Coco que está viviendo la separación de sus padres, un evento emocionalmente significativo en la vida de cualquier niño. Para hablar de cómo afecta este cambio de situación familiar a su cerebro y, por tanto, a su comportamiento y gestión emocional, se sitúa la acción dentro de su cabeza, en un bosque metafórico, un bosque que no es otro que el bosque neuronal del que hablaba Ramón y Cajal.