‘Lady Mambo’ y sus acompañantes avivan las emociones al ritmo y compás de la música

El Teatro Apolo alzó el telón anoche a ‘Lady Mambo’, la primera de las dos citas que se incluyen este trimestre dentro del ciclo Delicatessen, que coordina Axioma Teatro, en el marco de la programación de otoño puesta en marcha por el Área de Cultura, Tradiciones y Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Almería. La obra, que combina el teatro con el baile flamenco y la danza española contemporánea, sorprendió anoche a un público que estuvo cerca de agotar todas las localidades y que comprobó cómo, pese a su juventud, la bailaora almeriense Mariana Collado ha encontrado un lenguaje corporal e interpretativo, de intensidad y gestualidad hipnótica, que ya se hace del todo inconfundible y perfectamente reconocible.

En ‘Lady Mambo’ Collado se acompaña del también bailarín Carlos Chamorro y del guitarrista y bailarín Pantera Acosta para recrear un mundo que en inicio se presenta turbio y opresor, con máscaras inexpresivas y, posteriormente, muteada la voz con mordaza. Poco a poco, la obra va cogiendo sus propios códigos narrativos y llegan momentos en los que se utilizan numerosos recursos expresivos tanto del teatro como de la danza, sin olvidar el enorme trabajo musical que ejerce de hilo conductor durante toda la representación.

Sin serlo de manera explícita en ningún momento, sí que hay guiños a los mimos y al clown, también a la bohemia francesa, pero también al tango, al reggae, al cabaret, a la rumba, al rock y, cómo no, a lo castizo del pasodoble, de la copla, del flamenco, con alguna rondeña, atisbos de soleá por bulerías, castañuelas, peinetas y falda de faralaes y, cómo no, el mambo, que para eso lo lleva en el título.

Entre secuencia y secuencia de baile y con la integración total de los tres personajes, que parecen combatir con corazas, endógenas y exógenas, para sentir en plenitud, Mariana Collado se desvela como una excelente intérprete teatral desarrollando monólogos, como el del inicio y el del final, o haciendo una suerte de pregón al compás casi por momentos recordando a los que hacía Lola Flores.

Un espectáculo intenso y repleto de fuerza que deja el interrogante de una historia inconclusa, porque el camino nunca se acaba mientras se baila.