El fenómeno ‘Estirando El Chicle’ agota entradas con su humor ácido y reivindicativo

El espectáculo de Carolina Iglesias y Victoria Martín basado en su premiado podcast rompe el patriarcado de la comedia, con un lenguaje feminista y muy divertido

El humor también tiene cara de mujer, aunque su presencia no sea tan habitual en los escenarios. Carolina Iglesias y Victoria Martín han roto el techo del patriarcado en la comedia con su podcast ‘Estirando el chicle’, ganador del Premio Ondas 2021, y su extensión ‘Live’ en los escenarios, que ha sido capaz de llenar dos días seguidos el Auditorio Maestro Padilla. Y eso son palabras mayores.

Y lo han hecho desde un posicionamiento feminista, un humor ácido y reivindicativo, y un lenguaje natural y auténtico que conecta con la juventud. De esta manera, en apenas dos años han pasado del underground al mainstrream de la cultura, sin perder la frescura de sus inicios y con un impacto positivo sobre los milennials.

El espectáculo, enmarcado en el programa del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, mantiene la esencia del podcast con el que han triunfado en el mundo digital. Una mesa decorada con un mantel de flores y la colección de bragas que les regalan sus invitadas, dos micrófonos, una pantalla donde proyectar imágenes y vídeos, y muchas ganas de hacer el gamberro, es la puesta en escena para dialogar con un público entregado de principio a fin. Durante hora y media hablan sin tapujos sobre sus vivencias personales y opinan sobre el sexo, depilación, viajes, la representación en los medios del colectivo LGTBQ… pero sobre todo de los hombres y las ocurrencias de las celebrities. En un principio, un guión para divertir, que lo consiguen, pero que a su vez guarda un poso de empoderamiento de la mujer, de reflexión sobre sus necesidades, deseos y posicionamiento, para vivir en una sociedad que realmente crea en la igualdad. En un ‘stand up comedy’ donde la perspectiva masculina es lo habitual, escuchar a Carolina Iglesias y Victoria Martín es un aire fresco que se agradece.

Por el camino también salpican la conversación con comentarios nada convencionales y bastante irreverentes sobre personajes públicos de toda clase, desde Isabel Pantoja a Kiko Matamoros, pasando por Pablo Motos o los tertulianos de ‘El Chiringuito’, que provocan las risas entre el público. En esta línea, los momentos más mágicos se producen cuando analizan post publicadas por hombres en las redes sociales, a veces incluso contra ellas, donde el lenguaje machista se ve claramente identificado, y es ahí cuando con su capacidad para el humor saben ridiculizarlo y, por supuesto, denunciarlo.

Sobre el escenario también se suman colaboradoras, y hasta el Auditorio se ha desplazado Charlie Pee, una cómica catalana que también ofreció momentos muy divertidos con su selección de posibles hombres con los que ligar.

Se agradece que a su llegada a Almería se hayan informado sobre costumbres de esta tierra para incorporarlas al guión, desde la Noria que ya forma parte del paisaje de la Rambla y los problemas con los posibles ‘voyeurs’ que se pueden subir para observar a los vecinos de Oliveros (solucionado con pantallas dentro de las cabinas que impiden la visión al edificio), pasan por el tapeo que confesaban iban a probar anoche, y, por supuesto, de nuestro amor por David Bisbal, a quien dedicaron el baile de presentación.

En una sociedad que reclama una igualdad real, Carolina y Victoria utilizan el humor como herramienta para esa deseada transformación social. Como si estuvieran degustando los famosos chicles ‘Bazooka’, populares en la segunda mitad del siglo XX, hacen unas pompas gigantes que explotan en la cara de las mentes machistas, creando anoche un ecosistema de fiesta y libertad en el Auditorio Maestro Padilla, que conectó con el público. Seguro que continuarán ‘Estirando el chicle’ en las ondas y en los escenarios durante mucho tiempo.